De 336 orejas de los toros lidiados, sólo se cortaron 28. Es el 8,33% de éxito
Los “matadores” deben revisar la suerte suprema, la única que no ha cambiado en más de 300 años
La Autoridad debe mantenerse firme en sus criterios de rigor reglamentario, actuar con independencia e imparcialidad, y especialmente, ser justa
El “mastodonte” de 600 kgs, con 5 y 6 años, no es el “Toro de Madrid”
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Que sí, que son nueve puertas grandes, tres de novilleros, una de un rejoneador, y 5 de matadores de toros! Sí, que son 19 tardes de “No hay billetes” y muchos casi llenos; que salió un toro “Cantaor” de Victoriano del Río, que mereció más; y que sí, que hay un furor por la Tauromaquia, especialmente entre los jóvenes aficionados, que han puesto de moda la Fiesta de los Toros.
Pero si analizamos los valores absolutos tenemos lo siguiente: Se lidiaron 25 corridas de toros, entre ellas dos de rejones, y 3 novilladas. En total son 28 festejos en los que en esas tardes se jugaron seis toros en cada una. Eso significa que se lidiaron 168 reses, que tenían 2 orejas como premio. Es decir, que sumaban 336 orejas por cortar. Pero sólo se cortaron 28 orejas!!!!
Esto significa que el éxito de los toreros no alzanzó al 10% de las opciones posibles (8,33%)!! Es como si de los 104 partidos del próximo mundial de football, sólo se marcaran goles en 10 de ellos!!! Verdad que sería inadmisible? La FIFA tendría que tomar cartas en el asunto, porque el resultado no sería compatible con las aspiraciones de los aficionados a ese deporte.
Esas 28 orejas en Las Ventas son algo similar. Los números son inapelables. Por ello invitamos a una seria y serena reflexión acerca de lo que podemos hacer para mejorar ese porcentaje de éxito, y con ello evitar que este envión de euforia que estamos viviendo a favor de la Tauromaquia, se nos pueda convertir en frustración y efectos no deseados.
Tendríamos que pensar en qué podemos hacer para mejorar esas cifras. Y se nos ocurre que tendríamos que abordar algunos asuntos para mejorar el rendimiento del espectáculo, sin afectar su seriedad y rigor.
Hay varios factores que corregidos, pueden mejorar sustancialmente la actividad profesional y la gestión administrativa, a fin de lograr que los resultados mejoren.
1º.- LOS TOREROS. El primer factor es el de los profesionales del toreo. No es aceptable que un gran número de orejas se pierdan por el mal uso de los estoques por parte de los toreros. Su calificación profesional los define como Matadores de Toros o de Novillos, y no es lógico ver esos espectáculos en donde, después de haber toreado divinamente, se pierdan las orejas en un marasmo de pinchazos y fallos con el estoque, y también con el descabello, esto especialmente notable en esta última Feria.
Se torea muy bien, pero se ha descuidado la Suerte Suprema, justamente la única que no ha evolucionado en los 300 años que se llevan “matando los toros por arriba” Que profesionales con años de experiencia fallen repetidamente debe corregirse. En ello les va el triunfo y la gloria y deberían reflexionar profundamente sobre este asunto. Pero también hay que llamar la atención a las escuelas de Tauromaquia, pues si bien la técnica del toreo ha mejorado de manera notable, no es de recibo que en las escuelas se limiten a “matar” una y otra vez al carretón, pero no se explique la suerte en sus aspectos racionales.
2º.- LA AUTORIDAD. El otro factor al que hay que apuntalar con todo nuestro respaldo, es al de la Autoridad, integrada por equipos que, en algunos casos, son de reciente arribo al Palco, pero que en su mayoría son grandes aficionados y sobre todos, hombres con autoridad, que no confunden rigor con intransigencia. Sin embargo, están sometidos a presiones indebidas de grupos de seudo aficionados que van a la plaza pretendiendo imponer su criterio. Ello es grave en tanto en cuanto las decisiones del Palco no deben obedecer más que al criterio del Presidente y sus asesores.
La Presidencia debe ser imparcial, independiente y especialmente APEGADA AL REGLAMENTO Y JUSTA, fundamentalmente con los que se juegan la vida, y no atender a “villamelones” agresivos y vociferantes!!! Muchas veces en este intento de manipulación, una parte de los asistentes formula pronunciamientos como el de “Fuera del Palco”, que tienen como objetivo menguar el ánimo de quien tiene la gran responsabilidad de dirigir el espectáculo. El resto de la afición debe censurar esas conductas.
3º.- EL TORO. Está claro. Las Ventas es la plaza más importante del mundo y sus criterios de rigor y seriedad son inobjetables. Eso es así y punto. Pero de allí a pretender que el “Toro de Madrid” sea un mastodonte cercano a los 600 y hasta más de los 700 kilos hay un despropósito tan censurable como inconveniente. Es aceptar que el tamaño del toro se debe regir por la expresión del “más difícil todavía”, que induce al error de pensar que la mayor dificultad del toro está directamente relacionada con su mayor tamaño.
Sabido es que esto no tiene nada que ver, ya que el concepto del trapío se aparta de ello. Pero es que además, y especialmente después de la pandemia, se ha impuesto la lidia del toro cinqueño pasado, que no es el toro que da juego, aunque haya contadas excepciones. Regirnos actualmente por el axioma antiguo de “El toro de cinco y el torero de 25”, es quedarnos anclados en el pasado, cuando la lidia era otra bastante distinta de la que queremos ver hoy.
Corregir esto es cuestión de un cambio de criterios que recae en los veedores que en nombre de la empresa escogen las corridas en el campo, pero también, en los representantes de la autoridad que actúan en los reconocimientos en la plaza, y especialmente en los ganaderos, cuyo producto es el que al final termina recibiendo la censura generalizada de público y profesionales.
4º.- LOS AFICIONADOS. Los aficionados son todos los que de una u otra manera disfrutan de la Tauromaquia, que han luchado mucho por su permanencia contra la opinión y deseos de otros que pretendían su prohibición, independientemente del lugar que ocupen en la plaza o en la sociedad. Desde los periodistas que viven del espectáculo, que tienen la obligación de trasladar una información objetiva y veraz, cumpliendo desde las pantallas de tv una adecuada función didáctica, hasta quienes se sientan en una localidad y que sólo cuentan con un pañuelo, con su voz o su silencio, para hacerse sentir. Todos deben abogar por un cambio sensato, que impida que a la vuelta de la esquina nos llevemos un disgusto por no haber aplicado correctivos necesarios.
José Temístocles Hurtado.